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El creador de la Cumbia 420 llegó por primera vez al Estadio Cubierto de Newell´s Old Boys a presentar su show “En vivo para todos los barrios”

A las 20 dijo “Muchas gracias” y se fue. Habían pasado cuatro horas desde que arrancó el evento que reunió a algo más de dos mil personas en el Estadio Cubierto de Newell’s, deseosas de ver y escuchar en vivo a L-Gante. Pero el universo L-Gante no solo se reduce al cúmulo de fans. Alrededor del estadio se junta mucha gente, la que va a entrar, los curiosos, algunas caras conocidas (estuvo presente el rapero G Sony), vendedores de merchandising, carritos de comida, y más. Todos quieren estar cerca del creador y máximo exponente de la cumbia 420. De hecho, cuando llegó al lugar, se sacó fotos con varias de las personas que trabajaban en el evento. Nadie se resiste a tener un registro con quien hoy mueve multitudes y logra una identificación, posiblemente, sin límites con la gente.

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Se vendió como una fiesta, y se vivió así. Apenas dieron puerta, rápidamente las tribunas y el campo se nutrieron de gente mientras sonaba la música de Dj Orko Mix. Cuando termina el set, le toca seguir a Kashis. “¿Quién vino a ver a L-Gante?” preguntó, y despertó la primera explosión de gritos de la jornada. El rapero rosarino invitado a abrir el escenario antes del espectáculo principal, dio un buen show apoyado en la contundente dj Violeta Estelar, que con sus beat motivó los primeros perreos que inauguraron la tardecita rosarina. ¿Y quién fue a ver a L-Gante? Como dicen los posters y las fotos que venden, y él repite sobre el escenario, “del barrio para los barrios”.

Muchas familias, niños y niñas que promedian los diez años es el público que sacó la entrada para ver el show. De ahí también la explicación del atípico horario. Así, haciendo cola desde muy temprano (hubo gente que llegó a las 8 de la mañana) esperaron ansiosos muchas horas para que suba a las tablas y haga lo suyo.

“Ha llegado el día, el momento. Aquí están los fanáticos de L-Gante. El sonido ya está listo. Las luces ya están. Damas y caballeros, chicas y chicos, comiencen a filmar que ya empieza el show de L-Gante Keloké” fue la introducción del locutor.

Desde el costado del escenario la figura de la noche dijo “eh Rosario” y explotó el estadio. Lo acompañan seis bailarinas, cuatro bailarines y una banda compuesta con batería, teclado, bajo y guitarra, además de los apoyos vocales. Primera canción “L-Gante Rkt”. Se lo siente contento, disfrutando el momento, gustoso de su propuesta, y ambicioso en cuanto a la puesta del show.

La vorágine en la que vive, de momento puede sobreponer el trabajo en un escalón superior a la propuesta artística. Viene de 9 shows entre el jueves y sábado, y luego de este hace dos más. Si bien esas presentaciones no tienen la magnitud ni la puesta en escena que se vio en Newell’s -son sin banda, bailarines, luces y pantallas grandilocuentes- el desgaste existe.

Pero su presencia y la forma de llevar el espectáculo no parece tener piloto automático. Se lo intuye feliz con lo que hace, o al menos lo disimula muy bien. “A ver, a ver los niños que están acá adelante, Maxi, vení, ayudame” y suben pibitos y pibitas al escenario. Por momentos es como si estuviera en la casa de cada una de las personas presentes.

Es grande la puesta (“la primera vez en un estadio”, aclaró varias veces hasta sorprendido), pero el sentimiento es de intimidad, como si no estuviera conduciendo un show. En realidad, es su manera de conducirlo, siendo lo más “normal” posible. Algo difícil teniendo en cuenta lo que despierta.

Ese Maxi al que le pide ayuda, es Maxi el Brother, justamente como un hermano en la carrera de L-Gante. “Hagamos una foto con todos los chicos Elian”, le dice, llamándolo por el nombre que figura en su DNI. Elián se ríe, deja de ser L-Gante, es Elián Valenzuela y le contesta mientras habla con una nenita que no debe superar los 8 años: “Ella me está diciendo por qué no vine para su cumpleaños, y tiene razón”.

Otras frases del concierto que lo acercan a la gente: “No somos traperos, no somos raperos, no somos reggaetoneros: somos cumbieros” o “yo estoy re contento, re piola, re cómodo” o “vengo de un barrio y acá hay gente de mi edad, si tienen metas, denle para adelante, todo se puede cumplir y no hace falta tener siempre lo mejor”.

Kashis, el trapero local que abrió el show de L-Gante.

Kashis, el trapero local que abrió el show de L-Gante.

Todo se festeja, todo lo que pasa en el escenario identifica a la gente que lo fue a ver. De repente, suena “No soy de aquí, ni soy de allá”, de Facundo Cabral, mientras vemos en las pantallas un clip con imágenes que refleja el fenómeno L-Gante, que luego sigue cantando “Visionario”, canción en la que dice: “Venimo’ de abajo y d? abajo se empieza, y la grav?da’ va pa’ arriba. Jugando en la plaza enfrente ’e mi casa y ahora jugando en grande’ liga. Crecí económicamente, no cambie na’ de lo mío. Sigo en la calle presente, yo sigo en el caserío. Y pa’ todo’ esos oyentes, les dejo el sonido mío”, en una muestra de que el producto también está pensado.

Van casi dos horas de show. Agradece a la cancha diciendo que la pasó muy bien, sin hacer diferencia, se pone la camiseta local. Adentro la gente grita. Afuera, entre los charcos de la lluvia que cayó por un rato, todavía hay gente que no pudo entrar y se quedó escuchando de afuera, el “muchas gracias” del final, también fue para ellos.


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