La noche en que Messi fue más grande que Pelé

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Público y AFA homenajearon al mejor de América y el mejor del mundo, Lionel Messi, lo devolvió con tres golazos, con los que pasó a O Rei Pelé

Volvió el público a una cancha argentina. Volvió el campeón de América a jugar en casa después de tamaña conquista y hubo fiesta en el Monumental. De afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera. Afuera lo puso la gente, su alegría en una noche de invierno de setiembre, y la AFA organizando el cotillón, con música y homenajes para el después de los 90 minutos como pidió Lionel Scaloni. Adentro fue el otro Lionel, el mejor del mundo, el que devolvió tamaña gentileza y demostración de afecto con un golazo de antología con su zurda mágica, otro de derecha y uno más de zurda para que el previsible triunfo sobre Bolivia se asociara como correspondía. Y tanto se asoció Messi, que con esos tres gritos superó a Pelé como máximo anotador de selecciones sudamericanas, con 79. Sí, fue la noche en que Messi fue más grande que Pelé.

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Pasó tanto tiempo de ver un estadio argentino vacío, que pareció mentira que al final pudiera entrar público a una tribuna. Claro, las 17 mil personas distribuidas en una capacidad que triplica largo esa cifra, parecerán con el tiempo escasas. Pero en el contexto de la pandemia, de tanta espera, fueron muchísimas y un mimo enorme para una selección que se bancó todas, nunca dejó de intentarlo y al fin pudo exhibir orgullosa el trofeo que supo ganar hace tan poco, nada menos que en el Maracaná y ante Brasil: la Copa América que cerró 28 años sin alegrías, de la mano de Lionel Messi.

13 minutos. Paredes asistió, Messi le hizo un caño bárbaro a Haquín y despachó un zurdazo con comba de afuera del área que Lampe solo pudo ver pasar lejos de su alcance. Golazo.

13 minutos. Paredes asistió, Messi le hizo un caño bárbaro a Haquín y despachó un zurdazo con comba de afuera del área que Lampe solo pudo ver pasar lejos de su alcance. Golazo.

Todo, todo fue fiesta en el Monumental, que dicho sea de paso recibió a la selección nacional después de cuatro años. Todo encajó perfecto, como que los tres goles de la victoria sobre Bolivia 3 a 0 los hiciera Messi. El primero, con caño incluido y un zurdazo magistral con comba de afuera del área. El segundo, para empujar de derecha frente al arquero una jugada que empezó bien y donde tocaron todos. Y al final, para capturar con un zurdazo seco un rebote que dio Lampe tras un disparo de Leandro Paredes. Pero además de las conquistas, el rosarino fue la gran figura porque siempre estuvo con las antenas alertas para acelerar y hacer jugar a todo el equipo.

El Messi descontracturado, sonriente que se vio desde que levantó la copa en el Maracaná, brilló con luz propia en este regreso a casa. Desde sus fotos en Instagram entrenando bajo la lluvia en Ezeiza hasta las primeras imágenes en el césped de River haciendo los trabajos precompetitivos saludando a diestra y siniestra, todo en él expresó esa felicidad del disfrute del juego.

53

53′: Leo participó en el inicio de la jugada y fue a definir. Intentó de zurda pero rebotó y le quedó de derecha, suficiente para vencer al ex Boca y festejar el segundo.

Y si todo estaba preparado para un tributo de afuera hacia adentro, Messi se despachó con uno enorme de adentro hacia afuera. Con una actuación sobresaliente, por el fútbol que desplegó pese al nivel del rival. Porque corrió como un pibe, porque abrió espacios, contagió, jugó. Y como si eso fuera poco, convirtió los tres goles, con los que le sobró para igualar primero y superar a Pelé como máximo artillero de selecciones sudamericanas.

Tan grande fue lo hizo Messi en la Copa América y anoche en el Monumental, que el show que fue posterior como pedía Scaloni quedó relegado al ver las lágrimas de emoción de Leo al terminar el encuentro, que apenas pudo hablar. Fue como si no hiciera falta más. Como si ya había sido suficiente con el “Olé, olé, olé, olé, Messiiiiiii, Messiiiii” que bajaba de las tribunas mientras el público hacía la reverencia a su rey.

87

87′: En el monólogo del final, la pelota fue hacia la medialuna, disparó Paredes y Lampe sacó a medias. Le quedó justo a la zurda letal de Messi para el 3-0 definitivo.

Entonces, el “de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar” acaparó todo y lo que siguió, la remake del festejo con la Copa América en cancha, los fuegos artificiales, la canción “El campeón” de Luka Ra junto a Jimena Barón, o Los Totora, complementaron lo mejor que ya había hecho el mejor del mundo un rato antes.

Sí. Es que el rosarino cumplió un sueño pero no quiere despertarse. Y el tributo merecido, a él y a toda la selección, lo devolvió con creces con una actuación digna de un verdadero rey del fútbol. Esa admiración merece, oh, Rey Messi.


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