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El Ejecutivo municipal impulsa la aprobación de una ordenanza con excepciones que permitan la construcción de 164 viviendas y edificios de oficinas en un predio donde actualmente se ubica una de las tradicionales casonas de Fisherton.

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Se trata de Villa Ana, una de las tradicionales casonas construida en 1898, de estilo inglés, que hasta hace poco funcionó como salón de eventos.

Esta casa de valor patrimonial está ubicada en un terreno de 9.957 metros cuadrados, delimitado por las calles Eva Perón, Cárcano, Azcuénaga y Comenius.

El desarrollador es Luis Lamelas y planea destinar un 80% de la construcción a viviendas colectivas y el 20 % restante a oficinas, consultorios y locales comerciales.

El proyecto de ordenanza solicita varias excepciones. Una de ellas es la cantidad de terreno sobre el que se puede construir, que excede lo que actualmente está aprobado, y la otra es la altura, ya que exige levantar más metros de lo que hoy se permite en ese barrio.

La idea es construir módulos de viviendas, oficinas, sector comercial y consultorios. “Se proyectan diferentes tamaños de unidades habitacionales, desde lofts hasta departamentos de tres dormitorios, con espacios semicubiertos, amplios balcones con parrilleros, terrazas y jardines, totalizando como tope máximo 164 unidades”, detalla el proyecto.

A su vez, se prevé la construcción de un edificio de oficinas que será flexible en cuanto a la cantidad máxima de unidades funcionales que se necesiten. También están proyectadas cocheras subterráneas.

Además de la cantidad de metros que se van a construir, un punto cuestionado es la añeja arboleda que posee la casa.

Los desarrolladores realizaron un relevamiento de los distintos ejemplares de árboles y se identificó el estado de conservación de cada uno. La idea es preservar la mayoría, aunque luego habrá que ver cómo se concreta.

Valor patrimonial

Además de los árboles, también se debe preservar la gran casona de estilo inglés, catalogada de Valor Patrimonial en grado “2B”. Esto se aplica a “edificios sujetos a preservación de las envolventes, previéndose la revalorización de las fachadas por medio de intervenciones mixtas, restauración de elementos ornamentales o compositivos, transformación de carpinterías y ampliación de vanos e incorporación de nuevos elementos. Se permite la reestructuración interior”, según indica la ordenanza Nº 8.245/2008.

Por este motivo, el proyecto preservará la casa para alojar los amenities como gimnasio, salas de lectura, salones de usos múltiples, sectores de parrilleros en sus galerías, baños y vestuarios acompañando el sector de piscina y juegos para menores.

Pero en cambio, planifica demoler todas las habitaciones que se fueron anexando al casco antiguo de la casa.

En cuanto al Factor de Ocupación del Suelo (FOS), que es lo máximo permitido para edificar en un terreno, el proyecto solicita que sea del 0.4. Es decir, que se pueda construir en un 40 por ciento del total del terreno. Sin embargo, en esa zona de Fisherton lo que se permite hoy es 0.33 (un 33 por ciento).

En cuanto a la cantidad de suelo absorbente, el desarrollador planea respetar el 50 por ciento mediante grandes espacios verdes, jardines y canteros, explicando que de esta manera mantendrá el área verde que caracteriza al barrio Fisherton.

Además, asegura que incorporarán ingresos mejorando el entorno actual, tanto por calle Eva Perón, donde hoy existe un paredón de hormigón, como por Cárcano, donde hay un cerco ciego.

Otro punto de fricción es la altura de los edificios que se planean construir.

El proyecto busca edificar en altura sobre Eva Perón, con un máximo de 17 metros (cuando lo permitido es 10) que detalla serían planta baja y cinco niveles. “Esta altura podrá ser efectiva hasta una profundidad de 20 metros tomados desde la línea municipal de Eva Perón”, indica.

La altura máxima para el resto de los inmuebles sería de 11,5 metros, planta baja y tres niveles. Es decir que también en este caso estaría superando el máximo permitido.

No van a dar abasto los servicios”

Los vecinos ya hicieron una presentación en el Concejo para pedir que se terminen los condominios en Fisherton.

“Es una invasión del suelo y del subsuelo también”, manifestó Rolando Maggi, representante de los vecinos que se oponen a la construcción de viviendas colectivas.

“En el Concejo hay un expediente relacionado con Villa Ana, que lo inició la Municipalidad, porque excede la normativa. Nuestro pedido apunta a que no se permita la construcción de viviendas colectivas de más de dos unidades por lote en la zona”, explicó Ana Laura Prado, otra vecina que habló en representación de los habitantes de Fisherton.

Los vecinos apuntan a que se mantenga la idiosincrasia de la zona y sobre todo que se tenga en cuenta que en Fisherton la mayoría de las cuadras no tienen cloacas, la presión de agua es muy baja sobre todo en verano, y que la luz suele cortarse con frecuencia. Por esto se preguntan cómo funcionarán los servicios si en donde hoy hay una casa van a vivir más de 100 familias.

Mientras tanto, los concejales solicitaron más explicaciones al intendente Pablo Javkin.


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