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Las aguas arrasaron regiones enteras entre miércoles y jueves. Daños muy graves también en Bélgica y Países Bajos

El número de muertos por las desastrosas inundaciones en Alemania y Bélgica, que además también golpearon con dureza a Países Bajos, Luxemburgo y Suiza, se elevó este sábado a más de 150, según informaron las autoridades, mientras los rescatistas trabajaban para sacar a los residentes de las zonas más afectadas y evitar mayores daños a causa de las torrenciales lluvias. Sigue siendo altísimo el número de desaparecidos, aunque está bajando a medida que se ubican a personas que habían perdido la comunicación. El viernes llegó a darse un número de 1.600 desaparecidos, este sábado sólo se habló de “cientos”, sin mayores precisiones.

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Militares y bomberos se apresuran a encontrar víctimas de la devastación dejada por las peores inundaciones que han azotado Europa occidental en décadas, que ya han dejado cerca de 168 muertos y decenas sin ser localizados.

Alemania y Bélgica son las naciones más golpeadas y que reportan los fallecimientos hasta el momento. Del total de decesos, al menos 141 se han registrado en el oeste del territorio alemán. Mientras que el centro nacional de crisis de Bélgica estima en 27 el número confirmado de muertos en ese país y señaló que espera que la cifra aumente.

Alemania ha sufrido el impacto más brutal del diluvio, pero también azotó a Bélgica, Luxemburgo y el sur de los Países Bajos, dejando calles y hogares sumergidos en agua fangosa y aislando a comunidades enteras.

Además, y a tres días de iniciar el desastre, los equipos de rescate indican que es posible que encuentren más cuerpos de víctimas en sótanos y casas derrumbadas a medida que las operaciones de limpieza avanzan.

Durante los últimos días, las inundaciones, que han afectado principalmente a los estados alemanes de Renania Palatinado y Renania del Norte-Westfalia, han cortado el suministro eléctrico y las comunicaciones a comunidades enteras.

En algunas zonas, los habitantes que huyeron del diluvio regresaron gradualmente a sus hogares y en medio de escenas de desolación.

“En cuestión de minutos, una ola entró en la casa (…) Todo ha sido una pesadilla durante 48 horas, estamos dando vueltas aquí, pero no podemos hacer nada”, dijo Cornelia Schloesser, residente y panadera de la ciudad de Schuld, sobre los torrentes que arrasaron con su centenario negocio familiar.

Este sábado, las aguas empezaron a retroceder en gran parte de las regiones impactadas, lo que deja al descubierto la extensión del daño.

Cientos de personas siguen sin ser ubicadas

Muchas áreas continúan sin electricidad ni servicio telefónico, algo que parece explicar en parte la información sobre personas desaparecidas que las autoridades dieron inmediatamente después de las inundaciones del miércoles y jueves, cuando se llegaron a mencionar 1.600 desaparecidos. Muchas de ellas serían personas que se encuentran incomunicadas. Pero un porcentaje, temen los expertos en desastres, se hallarán muertos, sepultados bajo el barro, los escombros y restos de todo tipo. La magnitud del desastre, las vistas aéreas, los sobrevuelos de helicópteros y drones, anticipan también que crecerá el número de víctimas, además de evidenciar unos daños materiales enormes y de gran extensión territorial.

Vista aérea de una de las muchas pequeñas ciudades arrasadas por los aluviones de agua, barro y piedra en el oeste de Alemania. Aún es incierto el número de muertos.

Vista aérea de una de las muchas pequeñas ciudades arrasadas por los aluviones de agua, barro y piedra en el oeste de Alemania. Aún es incierto el número de muertos.

El Ejército alemán intenta sacar automóviles y camiones atrapados por las inundaciones en una carretera, algunos de los cuales todavía están al menos parcialmente sumergidos.

Durante la noche, la rotura de un dique en el río Rur provocó la evacuación de emergencia de alrededor de 700 residentes del distrito de Heinsberg, ubicado a 65 kilómetros al suroeste de Duesseldorf, en el occidente alemán y frontera con Países Bajos.

En el área de Ahrweiler, la Policía advirtió a las personas sobre el riesgo potencial de cables eléctricos caídos e instó a los visitantes curiosos a mantenerse alejados.

Entretanto, las líneas de tren y carreteras permanecieron bloqueadas en muchas áreas del este de Bélgica. El servicio ferroviario nacional dijo que el tráfico comenzaría a volver a la normalidad a partir del lunes.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro belga, Alexander De Croo, visitaron algunas ciudades dañadas por las inundaciones este sábado, según reportó la emisora estatal belga RTBF.

Países Bajos, Suiza y Luxemburgo

En el sur de Países Bajos, los voluntarios trabajaron durante la noche para apuntalar los diques y proteger las carreteras. Miles de residentes de las ciudades de Bunde, Voulwames, Brommelen y Geulle, pudieron regresar a sus hogares en las últimas horas, tras haber sido evacuados el jueves y viernes.

El primer ministro interino Mark Rutte, quien visitó la región el viernes, dijo que la región enfrentaba “tres desastres”.

“Primero, hubo coronavirus, ahora estas inundaciones, y pronto la gente tendrá que trabajar en la limpieza y la recuperación (…) Es desastre tras desastre, pero no abandonaremos a Limburgo”, aseguró sobre la provincia sureña afectada por las inundaciones.

Su Gobierno ha declarado el estado de emergencia, lo que abre fondos nacionales para los afectados.

En Suiza, las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento de varios ríos y lagos, y las autoridades de la ciudad de Lucerna cerraron varios puentes peatonales sobre el río Reuss.

Por su parte, el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, prometió un paquete inicial de 59 millones de dólares en ayuda inmediata a los ciudadanos que sufrieron pérdidas por las inundaciones.

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y Armin Laschet, primer ministro del estado de Renania del Norte-Westfalia, visitaron Erftstadt, una de las ciudades que más han colapsado por el temporal.

En medio de la devastación de las inundaciones, el cambio climático vuelve a intensificar el debate sobre el cambio climático justo antes de las elecciones que marcarán el final de los 16 años de la canciller Ángela Merkel en el poder.

“Este clima extremo es una consecuencia del cambio climático (…) Alemania debe prepararse mucho mejor” en el futuro, apuntó el ministro del Interior, Horst Seehofer. Merkel, por su parte, visitará las zonas más afectadas el próximo domingo. La canciller alemana es una convencida defensora de la causa climática, y ha llevado adelante medidas de restricción de consumo de hidrocarburos y producción de gases de invernadero. La UE es considerada una de las regiones líderes en políticas de lucha contra el cambio climático.


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