Un compañero de fórmula que deja atrás las críticas y vuelve al kirchnerismo


Alberto Fernández, el candidato de Cristina, es un dirigente peronista reconocido como un hábil armador en la trastienda política.

Alberto Fernández, el dirigente peronista porteño reconocido como un hábil armador de la política tras bambalinas, volvió a las huestes K luego de haberse alejado del kirchnerismo con duras críticas durante diez años, y ahora es uno de los principales consejeros de la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner, y encabezará la fórmula de la candidatura presidencial acompañado por la senadora de Unidad Ciudadana como vice.

De bigote prolijo y siempre de saco, Alberto Ángel Fernández es un abogado y profesor de derecho penal, de 60 años, que se formó bajo las enseñanzas de los líderes de la dirigencia peronista de la Capital Federal y, con el paso del tiempo se convirtió en un solicitado armador político, tras ser el operador fundamental para el desembarco de Néstor Kirchner en la ciudad de Buenos Aires con el Grupo Calafate.

Fernández, hincha del club del barrio de La Paternal Argentinos Juniors, también se lo recuerda por sus estrechos vínculos con periodistas de renombre del diario Clarín, y muchas veces desde el seno del kirchnerismo se lo ha acusado por ello.

Además, como ha quedado demostrado en los últimos días con el caso del juicio a la ex presidenta, el dirigente peronista mantiene todavía algunas influencias en el Poder Judicial.

El ex jefe de Gabinete jugó sus primeras armas en política en 1995, al lado de Alberto Iribarne y Jorge Argüello como opositores al menemismo en el PJ porteño, que contaba con el apoyo encubierto del entonces gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde.

Pero fue el ahora legislador del Parlasur y hombre cercano al papa Francisco, Eduardo Valdéz, quien presentó a Alberto Fernández a Néstor Kirchner, que tiempo después sería su hombre de confianza y se convertiría en 2003 en su jefe de Gabinete.

El ingreso a la función pública fue con un cargo electivo fue como legislador porteño, en el 2000, de la mano de Domingo Felipe Cavallo, a quien conocía desde los tiempos en que ejercía como superintendente de Seguros de la Nación.

En 1998, Duhalde le había encomendó la fundación que se encargaría de administrar el dinero de la campaña presidencial del año siguiente.

Uno de sus primeros cargos en la administración pública fue de corte muy técnico, durante el gobierno radical de Raúl Alfonsín, ya que en 1985 fue nombrado subdirector general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, en los años del ministro Juan Vital Sourrouille.

Amante del estilo de vida porteño, Alberto Fernández tuvo su etapa de furia contra el kirchnerismo tras renunciar al gobierno de Cristina Kirchner luego del conflicto con el campo por la resolución 125, el 23 de julio de 2008.

En esos 10 años sin hablarse con la senadora de Unidad Ciudadana, el dirigente porteño fue buscado por el conductor del Frente Renovador, Sergio Massa, y también por el ex ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo, de quienes fue el jefe de campaña en 2015 y en 2017, respectivamente.