Rosario se prepara para un nuevo brote de coronavirus

Las autoridades sanitarias manejan escenarios de “picos” o “lomas de contagios” y profundizan las estrategias de prevención.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, durante el fin de semana pasado en la ciudad de Buenos Aires se confirmaron 817 nuevos casos de coronavirus, en el territorio bonaerense se sumaron otros 550 diagnósticos y Chaco reportó 37. En Santa Fe, entre sábado y domingo, apenas hubo dos casos de Covid-19 y Rosario sumó el quinto día seguido sin análisis positivos. Aunque los números locales son alentadores, desde la Secretaría de Salud pública toman la situación con cautela y ya preparan estrategias para atender un segundo brote de la enfermedad. “Tenemos que anticiparnos al virus”, señala el secretario de Salud del municipio, Leonardo Caruana.

La proximidad o el intercambio fluido de la ciudad con provincias donde existe una fuerte circulación del virus, como Caba, Buenos Aires, Chaco o Córdoba, las cuatro que más casos reportaron desde el comienzo de la enfermedad, lleva a mirar con atención la situación epidemiológica de esas jurisdicciones.

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De hecho, los 14 últimos casos detectados en Rosario se relacionaron con personas con antecedentes de viaje a la provincia de Buenos Aires. En la primera de estas situaciones los contagios se dieron dentro del grupo familiar, en la segunda alcanzó también a compañeros de trabajo. Hasta ahora, entre las dos situaciones, se aisló a cerca de 30 personas y no se detectaron nuevos casos sospechosos.

Desde el inicio de la pandemia en la ciudad se diagnosticaron 113 casos de Covid-19, de los cuales 96 están recuperados. Se trata de quienes se contagiaron en lo que las autoridades sanitarias locales definen como el primer brote de la enfermedad, donde la mayoría de los infectados fueron personas que viajaron fuera del país o sus contactos estrechos.

En alerta

Pasada esa primera etapa, coinciden epidemiólogos e infectólogos, aún queda tiempo de convivir con el virus. Para el secretario de Salud, a nivel local “es difícil hacer una predicción sobre si vamos a tener picos o pequeños oleajes, lomas de contagios. Esperamos seguir teniendo esta forma de evolución de la enfermedad, que no pone en crisis el sistema sanitario”, indicó.

Lo sucedido con los primeros contagios de coronavirus dejó dos certezas. La primera es que resulta difícil extrapolar otras experiencias o modelos predictivos (ver aparte). La segunda es la eficacia de la intervención temprana.

Por eso, explicó Caruana, “en esta etapa seguimos trabajando para anticiparnos al virus, agudizando los protocolos para trabajar en geriátricos o refugios, con los centros de salud en alerta y proyectando ampliar los testeos”. El objetivo es que los contagios puedan “controlarse” a través del diagnóstico oportuno y una ágil búsqueda de contactos estrechos para aislarlos e interrumpir la cadena de propagación del virus.

“Tener la alerta temprana de los casos, anticiparnos en estudios de vigilancia y protocolos sanitarios claros en cada actividad, permite hacer una investigación a cada caso para que los contagios sean reducidos. Tener un registro de dónde estuvo cada uno de los casos confirmados, nos ayudará a disminuir riesgos”, aseguró.

El funcionario insistió sobre la responsabilidad individual en el cumplimiento de las medidas de prevención ya conocidas (mantener el distanciamiento y la higiene y cumplir estrictamente los protocolos laborales, entre otras). “La idea de que cuidarse es también cuidar a otro sigue siendo prioritaria en esta etapa de flexibilización de la cuarentena. Por eso es fundamental que cada vez que participemos de una salida recreativa, se habiliten nuevos servicios o salgamos a comprar lo necesario, tengamos la misma responsabilidad que tuvimos en las etapas anteriores. Así también reducimos riesgos”, remarcó.