Piden que se declare reserva protegida a la Isla de Los Mástiles

La formación se extiende al norte del puente Rosario-Victoria, frente a Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez. Proyecto de ambientalistas

Un nutrido grupo de organizaciones ambientalistas busca que se declare Reserva de Protección de la Biodiversidad a la Isla de los Mástiles, ubicada al norte del Puente Rosario-Victoria: una isla de jurisdicción santafesina y administración compartida entre los municipios de Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez. Piden que se constituya un ente administrador multisectorial compuesto por el Estado provincial, las municipalidades involucradas y las organizaciones y colectivos ambientales.

Para esto, presentaron sendos proyectos en los Concejos municipales de ambas ciudades. Las organizaciones proponen que se invite a participar “a las universidades nacionales de Rosario, del Litoral y Tecnológica, además de otras instituciones educativas con carreras vinculadas a la biología, ambiente y producción”.

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Si bien ya hubo proyectos de similares características, sobre todo en Granadero Baigorria, éste tiene la particularidad de que surge del seno de las mimas ONGs, que reclaman también un lugar en la toma de decisiones.

La isla tiene una superficie de algo más de 900 hectáreas, pertenecientes a la provincia pero con sesión administrativa a los dos municipios, que se dividen el territorio en partes de similar extensión.

Los ambientalistas consideran que hay una ausencia de planificación e inclusión administrativa de las islas bajo dominio santafesino, y que frente a esto se impone “la necesidad de elaborar instrumentos que permitan operar eficazmente la protección ambiental” de estos territorios. También reclaman un análisis del impacto de los incendios, los usos comerciales y productivos sobre esa geografía. “Es necesario general políticas públicas dirigidas a mantener los ecosistemas, resguardando todos sus atributos naturales, ecológicos y productivos, así como los referentes al esparcimiento”, reza el proyecto presentado a los cuerpos deliberativos de ambas ciudades.

Además de pedir que se declare a la Isla de Los Mástiles como reserva y que se constituya un ente administrativo, la iniciativa apunta a constituir un plan de manejo del fuego para ese territorio, que contemple “la puesta en marcha de servicios de control e implementación de políticas ambientales para la prevención de incendios y otros siniestros”.

Es que la isla se vio afectada entre el 25 y el 26 de julio de este año por incendios que afectaron y alertaron no sólo a los lugareños, sino a las poblaciones y autoridades de Baigorria y Bermúdez. Surgieron entonces, desde los municipios y los concejales, propuestas de intervención.

Por una barcaza

La Isla de los Mástiles es, para la historia de la geografía, relativamente nueva. Según un extenso informe elaborado por el investigador Hugo Cravero, publicado el 26 de agosto por el periódico El Urbano Digital, la formación inicial data de finales del siglo XIX.

“El primer indicio de la existencia de islotes enfrente de Baigorria se remonta a septiembre de 1888. El día 12 de ese mes un empresario rosarino, Luis V. Alfonso, quien fuera uno de los fundadores de la Bolsa de Comercio de Rosario a comienzo del siglo XX, se adjudicaba la compra de las tierras insulares al gobierno provincial”, cuenta Cravero, quien además es periodista.

La isla se llamaba por entonces Los Mudos, y comprendía tres islotes que en conjunto no llegaban a 25 hectáreas. En 1889, la provincia le reconoció a Alfonso la titularidad de esas tierras, que ya habían septuplicado su superficie.

En octubre de 1943, una barcaza que transportaba trigo y maíz encalló en un banco de arena, y fue imposible sacarla. La barca comenzó a acumular sedimentos, lo que incrementó a su alrededor la superficie del terreno, que pasó a llamarse Isla de Los Mástiles.

El informe del periodista hace un racconto pormenorizado de las medidas administrativas que se fueron tomando a lo largo del siglo XX y de las vicisitudes que se fueron presentando, hasta llegar a esta centuria, con una isla de 916 hectáreas, escrituradas por la provincia, y dividida administrativamente entre los municipios de Baigorria y Bermúdez.

El proyecto de los ambientalistas agrega como dato que la isla estaba categorizada como zona de conservación roja en la cartografía del ordenamiento territorial de bosques nativos de la provincia, aprobada en 2013. Esa cartografía fie actualizada mediante el decreto 3.464 del gobierno de la provincia en noviembre de 2019.

Un paquete de propuestas

El escrito presentado es extenso, y ofrece propuestas relativas a la actividad científica, educativa, el turismo, la producción sustentable, la reforestación, la participación comunitaria y la geografía humana. Pero además, introduce aspectos que pueden ser los más controversiales, por los intereses que toca. Son los referidos a las posibles prácticas no autorizadas que enumera:

  • “Cualquier tipo de actividad que ponga en riesgo la sustentabilidad del humedal, como ser emprendimientos ganaderos, agricultura, feedlot y otros
  • “Emprendimientos destinados a desarrollos inmobiliarios.
  • “Instalación de boliches y locales nocturnos.
  • “Introducción de especies vegetales o animales no autóctonas y que no se encuentren autorizadas por su condición, tipo o cantidad.
  • “Introducción de sustancias tóxicas o contaminantes que puedan perturbar los sistemas naturales o causar daños en ellos.
  • “Realizar movimientos de suelo que tiendan a alterar la topografía de las islas y los cursos o reservorios de agua (excavaciones, rellenos y apisonamientos, canalizaciones, enriscamientos y terraplenes) sin autorización o control de las autoridades”.

El proyecto cuenta con la adhesión de más de 30 organizaciones; entre ellas, el Movimiento regional defensa de los Humedales, el Taller Ecologista de Rosario, el colectivo El Paraná no se Toca, el Centro de Protección a la Naturaleza y el movimiento Paren de Fumigarnos.