John Lennon: un genio marcado a fuego por las heridas de la infancia

La historia de un padre ausente y una madre que murió trágicamente delineó la personalidad y la obra del ex beatle, que nació un día como hoy hace 80 años

John Lennon nació el 9 de octubre de 1940, durante uno de los bombardeos nocturnos más feroces que la fuerza aérea de Hitler descargó sobre Liverpool. A los pocos minutos una mina terrestre estalló frente a la Maternidad de la ciudad inglesa, y al bebé lo metieron debajo de la cama de su madre. Es así. Uno de los pacifistas más célebres del siglo XX nacía en medio de la Segunda Guerra. Desde el mismo momento del nacimiento, pasando por una infancia difícil y una adolescencia turbulenta, cada uno de los primeros años del futuro beatle iba a marcar profundamente su personalidad y su obra. La historia de un padre ausente y una madre que murió trágicamente, sumada a otras pérdidas muy tempranas, iban a definir al Lennon músico que todos conocimos y admiramos.

John era hijo de Julia Stanley, una joven alegre, independiente y despreocupada, y de Alfred Lennon, un marino mercante de ascendencia irlandesa. La pareja se había casado en 1938, después de once meses de noviazgo. Fred estuvo embarcado durante casi toda la Segunda Guerra, no vio el nacimiento de su hijo y sólo enviaba algunas cartas y cheques de vez en cuando. La familia Stanley lo detestaba, lo consideraba un vago, y como era de esperarse el matrimonio no prosperó.

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Julia, fiel a su temperamento, no se sentó a llorar. Muy pronto formó pareja con otro hombre y tuvo dos hijas. Los conflictos familiares, sin embargo, continuaron. Para los Stanley era un poco escandaloso que Julia, todavía casada con Fred, viviera con otro hombre, y que encima John, de cinco años, durmiera en la misma cama que la pareja. Así que denunciaron la situación a los Servicios Sociales y al pequeño John lo enviaron con su tía Mimi y su esposo, que no tenían hijos.

Mimi Stanley y George Smith criaron a John en un ambiente seguro y estable, en una casa de su propiedad llamada Mendips, ubicada en 251 Menlove Avenue, en el barrio de Woolton, no lejos de donde vivía Julia. A diferencia de su hermana, Mimi era estricta y muy responsable, y estaba pendiente de la educación de su sobrino-hijo en todo momento (Más tarde Lennon diría en una entrevista: “Fui criado por mujeres fantásticas y fuertes. Esa fue mi primera educación feminista”).

Así y todo, la infancia de John tuvo escenas que parecen sacadas de un drama de Hollywood. Según relató Philip Norman en su exhaustiva biografía publicada en 2009, Fred Lennon reapareció en 1946 con la excusa de pasar unas vacaciones con su hijo. Se lo llevó a Blackpool, un balneario del noroeste de Inglaterra, y tenía planeado viajar con él a Nueva Zelanda. Pero Julia se enteró y fue hasta Blackpool con su nueva pareja, decidida a enfrentarse con Fred. En esa situación ya de por sí tensa, Fred le dijo al chico de sólo cinco años que tenía que elegir con quién se iba a ir. John primero tomó la mano de su padre, pero al ver que su mamá se iba fue corriendo detrás de ella. Después, llorando, volvió al lado del padre, y finalmente, después de tanto tira y afloje, se retiró con la madre.

La relación entre John y Julia se reanudó cuando él llegó a la adolescencia. Y el vínculo fue la música. Ella era fan de Elvis, le encantaba bailar y sabía tocar el banjo. Los dos conectaban muy bien. El estaba fascinado por el rock & roll, y ella le compró su primera guitarra. Su tía Mimi, en cambio, era escéptica con respecto a la música. Hay una frase que Mimi repetía y que después se hizo famosa: “La guitarra está muy bien, John, pero nunca vas a ganarte la vida con ella”.

Un golpe demoledor   

Cuando todo parecía ir bien, la tragedia llamó a la puerta dos veces: en 1955 murió George Smith, el marido de Mimi, que era muy compinche de John (él le había regalado una armónica) y tres años después, en julio de 1958, falleció Julia, cuando Lennon tenía 17 años. Julia fue atropellada por un oficial de policía que conducía borracho muy cerca de la casa de su hermana. Su muerte fue un golpe tremendo para un John adolescente, en plena formación. Según distintos biógrafos, él quedó destrozado, y su carácter se volvió agrio, insolente y muy volátil. “Nunca escapó de las heridas de su infancia, no superó el hecho de que sus padres lo abandonaran”, escribió Philip Norman.

Como sucedió con otros músicos de su generación, Lennon trató de compensar las pérdidas y los continuos fracasos escolares con su pasión por el rock & roll. Cuando Julia falleció, John ya había armado su propio grupo, The Quarrymen, y ya había conocido a su mayor socio y aliado: Paul McCartney. Sin embargo, con los Beatles ya formados y a meses de lanzar su primer single, “Love Me Do”, la tragedia reapareció: Stuart Sutcliffe, amigo íntimo de John (y que había sido el primer bajista de la incipiente banda) murió a causa de un derrame cerebral en 1962, cuando tenía apenas 21 años.

En la obra de los Beatles, John Lennon encontró inspiración en su infancia en varios temas (“In My Life”, “Strawberry Fields”), pero en el “Album Blanco” (1968) fue más directo con “Julia”, una canción hermosamente triste que evoca a su madre: “La mitad de lo que digo no tiene sentido/ Pero lo digo sólo para contactarte/ Julia, Julia/ La niña del océano me llama”. “Niña del océano” es el significado de “Yoko Ono” en japonés, por la cual aquí la figura de su madre se funde con la de Yoko. “Por eso canto esta canción de amor para Julia”, dice John al final de la letra.