China defendió la represión de la plaza Tiananmén en 1989

La matanza de los manifestantes que reclamaban democracia fue “correcta” para sofocar “una turbulencia”, alegó el gobierno chino

China ha endurecido de manera significativa su discurso en las últimas horas, en medio de la puja comercial que mantiene con EEUU, e intenta justificar la sangrienta represión de la rebelión estudiantil de Tiananmén de 1989, la que califica como algo “correcto”. Por si fuera poco, amenazó con recurrir a su ejército para “controlar” a Taiwán. Esta nación es considerada una “provincia rebelde” por el régimen comunista chino. Mañana se conmemoran los 30 años de la brutal represión militar contra los estudiantes en la central plaza de Tiananmén, en el corazón de Pekín.

A horas del 30º aniversario de que se recuerde la brutal ofensiva militar contra los estudiantes en la céntrica plaza de Pekín, Tiananmén se impone por su propio peso. El ministro chino de Defnesa Wei Fenghe calificó aquella matanza de “turbulencia” y dijo que el gobierno de la época actuó de forma “decisiva” para acabar con aquellas protestas. Según el general, “el gobierno tenía que sofocar la agitación política, fue la política correcta. Gracias a ellos China se ha beneficiado de estabilidad y si ustedes visitan China podrán comprender esta parte de la historia”.

Fenghe omitió de su particular visión de lo ocurrido a las miles de víctimas que dejó la represión. El sábado se rememoró la rebelión estudiantil de Tiananmén en Hong Kong, único territorio chino que goza de cierta autonomía, y la “provincia rebelde”, Taiwán.

Al margen de constituir un hecho inusual para los representantes de Pekín, que suelen evitar cualquier comentario sobre Tiananmén, las palabras de Fenghe reflejan el giro del gobernante Partido Comunista Chino (PCC) bajo la férula del presidente Xi Jinping, que ha ordenado un retorno al nacionalismo y las posiciones más conservadoras, a la vez que forzó una reforma constitucional para concentrar aún más poderes en sus manos.

Inspirado por este nuevo estilo confrontacional, Fenghe no sólo dijo que China está dispuesta a continuar la guerra comercial con EEUU “si quiere hablar, mantendremos la puerta abierta. Si quiere luchar, estamos listos”, puntualizó. Y por si fuera poco, recuperó las amenazas contra Taiwán.

“Si alguien se atreve a separar Taiwán de China, el ejército chino no tendrá más remedio que luchar por la unidad nacional, sea cual sea el precio. Subestimar la determinación y la voluntad del ejército chino es extremadamente peligroso”, amenazó el ministro de Defensa Fenghe, en momentos en los que Washington ha intensificado su relación con Taiwán. Recientemente, el asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, John Bolton, se reunió con quien es su contraparte en Taiwán, David Lee, un gesto inédito desde 1979. La gesticulación militar de todos los participantes en esta disputa se ha intensificado en las últimas semanas, con maniobras militares taiwanesas, sobrevuelos de aeronaves de la República Popular China comunista y patrullas navales estadounidenses.

El secretario de Defensa de EEUU, Patrick Shanahan, se sumó a esta espiral de expresiones inflexibles y precisó que su país se dispone a frenar la expansión militar de Pekín. “EEUU no busca conflictos, pero sabemos que tener las capacidades para ganar una guerra es el mejor medio para evitarlas. No vamos a ignorar el comportamiento chino. En el pasado la gente ha pasado de punta de pies sobre este asunto”, argumentó el jefe del Pentágono.

Una retórica cada vez más subida de tono que compartió el ministro y general Wei Fenghe, quien ni siquiera eludió el espectro de un conflicto militar con Washington, aunque admitió las consecuencias catastróficas de esa hipótesis. “Ambos lados se dan cuenta que una guerra sería un desastre para los dos países y para el mundo”, apostilló.

Puja en Asia-Pacífico

La ofensiva dialéctica se lanzó desde dos escenarios: Pekín, donde el gobierno presentó un “Libro Blanco” sobre la guerra comercial que libra con Washington, y el foro de seguridad Diálogo de Shangri-la de Singapur, donde el citado ministro de Defensa chino, Wei Fenghe, replicó al secretario de Defensa estadounidense, Patrick Shanahan. Estados Unidos acusó allí a China de haber “desestabilizado la región” Asia-Pacífico la llamó a “cooperar” con sus vecinos. Shanahan acusó a “actores” internacionales, sin nombrarlos, de “desestabilizar la región, al tratar de reordenar sus vibrantes y diversas comunidades en aras de su beneficio exclusivo”, con una “caja de herramientas” que incluye “el despliegue de sistemas armamentísticos avanzados para militarizar zonas disputadas”. Pekín reclama islas en el llamado Mar de China Meridional en perjuicio de Filipinas, Malasia, Vietnam y Brunei, y, pasando a las medidas de facto, ha construido instalaciones militares en islas disputadas por Manila, pese a que en 2016 la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya (CPA) reconociera la soberanía filipina de las mismas.

Los analistas llevan semanas alertando que la crisis comercial que enfrenta a los dos estados amenaza con desbordar ese terreno para convertirse en una disputa más general, que aumente la tensión política y militar bilateral. En este sentido, Pekín difundió ayer un “Libro Blanco” sobre la puja comercial con EEUU, al que acusó de incrementar sus exigencias sin medida y pretender imponer concesiones que suponen una violación de la “soberanía” china. “Cuando más se le ofrece, más quiere”, asegura el documento que achaca por completo la crisis a Washington y advierte que Pekín “no hará concesiones en sus principios fundamentales”.

El viernes Pekín anunció la configuración de su propia “lista de entidades no fiables” y aunque no dio detalles sobre esta decisión, los diarios chinos se apresuraron a sugerir nombres que deberían ser incluidos, como Google y la empresa británica de diseño de chips ARM. El sábado, EEUU comenzó a aplicar aranceles del 25 por ciento sobre unos 200 mil millones de dólares de importaciones chinas. China respondió con aranceles de 10 y a 65 por ciento a un amplio paquete de productos importados de EEUU.

recordación. Un tanque inflable recuerda la famosa resistencia a la represión en Taipei, Taiwán.