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Los fanáticos y nostálgicos invadieron la cuadra de Mendoza entre Alsina y Lavalle. Una marea humana con gente de todas las edades

La movida que organizó la Municipalidad para peatonalizar diversas calles centrales de la ciudad en el marco del Día de la Madre tuvo su epicentro en Echesortu, no por el hecho de que se haya cerrado Mendoza para que el público caminase sin problemas por toda la arteria, sino por la cantidad de personas que se acercaron por unas horas a la esquina con Alsina para recrear la época de oro del boliche Space. Si bien la mayoría del público presente vivió hace varios años su adolescencia en esa discoteca, hubo personas más jóvenes que se dieron cita para escuchar clásicos de los 80 y los 90 y para recordar lo que fue el lugar que marcó una bisagra en la historia de la noche rosarina.

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Echesortu tomó protagonismo este sábado a la tardecita cuando, desde antes de las 19 (hora en la que empezó la actividad), comenzaron a concentrarse personas frente a un escenario ubicado en Mendoza entre Alsina y Lavalle, justo enfrente de la puerta del estacionamiento de un supermercado, donde se encontraba el boliche Space. Después de ese horario, el centro comercial de Echesortu vibró de la mano de Soda Stereo, Virus y Sumo, entre otras bandas que puso desde su consola el DJ Droopy Faiola, uno de los musicalizadores más conocidos de la discoteca.

La cuadra de Mendoza al 3900 fue un auténtico boliche, no solo por la música, el color y las luces: fue casi imposible caminar. Al punto que, pasadas las 19.30, cubrir el trayecto entre Alsina y Lavalle demandaba, al menos, unos 25 minutos entre algunos empujones y pedidos de permiso en vano.

“¿Dónde están los que quieren escuchar la música del señor Droopy Faiola?”, arengó el locutor que animaba la fiesta en calle Mendoza, en medio de una verdadera muchedumbre conformada por adultos jóvenes y no tan jóvenes, quienes tuvieron la posibilidad de conocer la mística de una de las discotecas más recordadas de Rosario.

El momento máximo fue pasadas las 20 cuando el DJ puso “The final countdown”, de Europe, casi un himno que remite a Space. No faltaron los flashes de cientos de celulares para captar un momento que no se vivía desde hace más de 25 años. En el medio, las sonrisas de Silvana y Marcela, dos amigas que iban de adolescentes a la discoteca y volvieron la noche de este sábado para rememorar viejas épocas: “Estamos muy contentas. No paramos de saltar y de cantar”.

Entre tanta gente, los flashes se los llevó un hombre que consiguió uno de los mejores lugares: contra la valla que separaba al público del escenario que contenía la consola con la que el DJ musicalizó la noche. “¡Esto es la gloria!”, dijo, mientras abría los brazos posando para la cámara l.

La adhesión a la movida también se dejó ver a partir de la acción que tuvo que llevar adelante la Municipalidad con las calles Alsina y Lavalle. Es que la idea inicial era cortar Mendoza para el tránsito vehicular pero no las calles transversales. A medida que la gente siguió llegando y se fue plegando a la movida hacia esas dos calles, agentes de control resolvieron correr el vallado desde Mendoza a Marcos Paz para interrumpir definitivamente el tránsito vehicular. Incluso, uno de los agentes que controlaba el tránsito, en plena charla con un automovilista, mencionó que la situación “se desbordó”.

Movida plena

Si bien la cuadra que congregó a la mayor cantidad de personas fue donde se encontraba Space, el resto de la arteria no se quedó atrás en convocatoria de gente. Si se recorría la extensión que se peatonalizó (entre Iriondo y Avellaneda), se podían encontrar food trucks, puestos en el medio de la calle con productos realizados por emprendedores y todos los comercios abiertos.

La posibilidad de revivir Space se llevó toda la atención en una noche única, en la que Echesortu se convirtió en el alma de una fiesta que volvió tras una ausencia de más de veinte años y que contó con reencuentros de todo tipo en plena calle Mendoza.


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