Cuáles son los beneficios y los riesgos de la asistencia mecánica respiratoria

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Las personas con Covid que necesitan respirador pasan un promedio de 12 días en esa situación. Es una estrategia crucial para salvar la vida de algunos pacientes. ¿Cuántos se recuperan? 

La pandemia de Covid multiplicó el uso de respiradores en las terapias intensivas de todo el mundo. Esta estrategia, que es vital para los pacientes que no pueden respirar por sus propios medios, requiere un seguimiento estricto y minucioso por parte de los equipos de salud. A diferencia de otras patologías que producen insuficiencia respiratoria aguda, el coronavirus exige tiempos más largos de intubación: unos 12 días en promedio. Lo que se vio en este año de pandemia, es que entre el 60 y 70% de quienes precisan asistencia mecánica respiratoria no pueden recuperarse. Y muchos de los que superan esta instancia deben encarar luego una rehabilitación trabajosa y extensa.

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Por eso, los médicos insisten cada vez que pueden en la importancia de tomar todas las medidas posibles para no contagiarse Covid, ya que si bien más del 80% de quienes se infectan transitan la enfermedad con síntomas leves, la cantidad de personas que requieren cuidados intensivos es alta. Así lo demuestra la ocupación de camas en cuidados críticos cada vez que los casos de Covid empiezan a trepar.

Los kinesiólogos cumplen un rol central en el manejo de pacientes intubados. La Capital habló con Luciano Friscione, especialista en kinesiología y fisioterapia cardiorrespiratoria del Grupo Oroño, quien detalló los motivos por los cuáles un paciente requiere ser intubado, cómo es el procedimiento que se pone en marcha, cuáles son los beneficios y cuáles los riesgos de permanecer mucho tiempo en asistencia mecánica respiratoria.

Los parámetros

Lo primero que mencionó el especialista es que un paciente al que se lo interna porque tiene una insuficiencia respiratoria, básicamente tiene bajo niveles de oxígeno en sangre. ¿Cuáles son los parámetros de alarma? Friscione contó que una persona en una situación normal satura por encima del 95% y que si alguien marca por ejemplo 88% ya es un signo importante que indica que necesita ser atendido en un centro médico.

Con el Covid se da una particularidad. Un grupo de pacientes tiene lo que se denomina “hipoxemia silente o hipoxemia feliz”, un período en el cual la persona no se siente mal, no está agitada ni tiene sensación de falta de aire pero quizá tiene una saturación baja, del 80%.

“Es un cuadro complejo porque hay una deuda de oxígeno que ya puede producir daño en distintos órganos (como riñones o hígado) pero el paciente no lo advierte”, apuntó Friscione.

Justamente por esta particularidad, el especialista consideró de suma importancia que ante los primeros síntomas de Covid: fiebre, dolor corporal, dolor de cabeza, tos, diarrea, cansancio, pérdida del olfato y gusto se consulte de inmediato a un médico. “En este momento es mejor consultar rápido que minimizar señales”, remarcó.

La demora en el tratamiento del cuadro respiratorio con nivel de oxígeno bajo “complica el pronóstico”, enfatizó. A un paciente que ingresa con una saturación baja a un sanatorio u hospital se le suministra oxígeno a través de una bigotera o máscara, un procedimiento que no necesariamente se realiza en terapia intensiva. “La cantidad de oxígeno que se requiere depende del grado de compromiso pulmonar. Hay pacientes que con dos litros de oxígeno empiezan a saturar bien y otros que requieren 15”, dijo el kinesiólogo y agregó: “En los primeros 10 minutos uno ya está en condiciones de evaluar si hay o no buena respuesta”.

Cuando se agrava

“Si el paciente empeora su cuadro desde el punto de vista respiratorio, debe ser vinculado al respirador“, señaló el especialista quien señaló que “en personas con Covid se ha visto que no hay que esperar tanto y que cuanto más precoz es la intubación el resultado es más favorable”.

Sin dudas, después de un año de experiencia constante con pacientes con coronavirus y afectación respiratoria -la complicación más habitual de esta enfermedad- los integrantes de los equipos de salud conocen mucho más sobre el tipo de asistencia que necesitan y la evolución, aunque no tienen todas las respuestas.

“Hemos aprendido un montón pero es una patología que nos sigue marcando desafíos en forma constante”, dijo Friscione, quien comentó que uno de los aspectos a los que no se terminan de acostumbrar muchos profesionales (y desde ya las familias) es que “los enfermos no puedan estar acompañados”.

Antes de la epidemia, contó el kinesiólogo, “aún personas que estaban graves, con mucha aparatología y asistencia mecánica, podían tener momentos en los que estaban al lado de sus seres queridos, y a eso, dejamos de verlo”, se lamentó. La cantidad de personas que requieren el uso de un respirador también es impactante. “En todo un año veíamos la cantidad de pacientes intubados que ahora vemos en tres o cuatro meses”, reveló.

Drogas de soporte

“Cuanto menos tiempo esté alguien en asistencia mecánica respiratoria, obviamente es mejor. Por eso es fundamental la evaluación permanente para saber en qué momento podemos intentar quitar ese soporte. No debe ser antes, no debe ser después”, remarcó.

En esa instancia de cuidados críticos lo respiratorio no es el único parámetro a tener en cuenta. “A veces para nosotros desde el punto de vista pulmonar está en condiciones de salir del respirador, pero resulta que aparecieron problemas renales o hepáticos, o de otra índole, y se evalúa en equipo que todavía no es el momento”.

Las enfermedades previas (conocidas o no por el paciente) y la edad tienen un peso importante en cuanto a la evolución, pero también, dijo Friscione, en esta segunda ola “estamos asistiendo a pacientes mucho más jóvenes que en 2020, gente de 45, 50 años que tienen un buen estado general y que requieren mucho tiempo en terapia”.

Algunas consecuencias

“Hay que tener en claro que quien está en asistencia mecánica respiratoria tiene un cuadro crítico y que en ese contexto el respirador es indispensable pero también abre la puerta a posibles coinfecciones. No sólo por eso el tubo que se le coloca para asistirlo con oxígeno sino porque ya tiene una vía central para las drogas que lo van a sedar y ayudar a no sentir dolor y porque cuanto más tiempo pasa alguien en esa situación es común que haya falla renal, hepática, y la persona esté con muchos catéteres. Es una situación muy delicada”, puntualizó el kinesiólogo que pasa muchas horas de su día en las terapias intensivas.

“En cuidados críticos se intenta salvar la vida a la persona y de hecho, en el caso de los pacientes con Covid, alrededor del 30% puede sortear esta instancia. Lo que viene después dependerá de muchos factores, de las consecuencias que deje la sedación prolongada, las complicaciones o no que hayan aparecido, el estado nutricional”, evaluó Friscione quien comentó que “de cuidados críticos nadie se va a la casa directamente sino que se inicia un proceso que implica muchos cuidados y evaluaciones hasta el momento del alta”.


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